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Esteban Ibarra (MCI): “Objetivo, la Deconstrucción del Prohibicionismo”

Crónica de School of Activism Cap. II con E. Ibarra, M. Barriuso y Jc Usó

ridottJuan Gimenéz | El lunes 7 de marzo asistimos a la charla que Martín Barriuso y Esteban Ibarra, contando con Juan Carlos Usó como moderador, dieron en Assonabis Club bajo el titulo “El prohibicionismo es intolerancia hacia los usuarios” (School of Activism Cap. II), encuentro que para Assonabis y, me atrevo a decir, para el movimiento cannábico español fue muy importante, pues se adquirieron unos compromisos y se forjó un camino común de lucha social por la libertad.

El coloquio arrancó con un Esteban muy esclarificador, abriendo con su historia particular de lucha por los derechos civiles, contra organizaciones de ultraderecha y, por la tolerancia entre las personas, para pasar, sin dejar a un lado el hilo de los Derechos Humanos, a un caso muy concreto de estigmatización cannábica española, como es el de Jesús Sánchez.

A continuación pasó de la ejemplificación de casos concretos de crímenes de odio a un enfoque mucho más humanista, ilustrándonos sobre la política nazi que tenía el Instituto de Higiene Racial, y el significado de los triángulos que portaban los prisioneros de los campos de concentración, descubriéndonos el significado de uno no tan popular como lo es el negro, el que identificaba a los asociales, uno de los escalafones más bajos del campo de presidio que abarcaba a “drogadictos”, vagabundos, retrasados mentales, enfermos mentales, inadaptados (Rebeldes del Swing), vagos, maleantes y algunos anarquistas.ibarra rid 1Después, sirviéndose de la Declaración Universal de los Derechos Humanos afirmó con rotundidad, y cito: “Al planteamiento de si el prohibicionismo podía concebirse como una forma de intolerancia, yo digo, sin ningún género de dudas que sí”, a lo que pasó, apoyándose del desgraciado caso de Jesús Sánchez a justificar, con la lectura del primer artículo de la Declaración de los Derechos Humanos (ONU, 1948) y la evocación de la Declaración de Principios sobre la Tolerancia (UNESCO, 1995), la represión que sufre el colectivo cannábico, estigmatizando a esas personas y creando un clima propicio para la ignominia, la discriminación o, incluso, los crímenes de odio; provocando así la violación en varios puntos de las declaraciones anteriormente citadas.

También buscó justificaciones a la prohibición en los fines que la Ley de Seguridad Ciudadana persigue, quedando desacreditados al paso de su lectura todos los apartados de la ley.

Finalizó su primera intervención llamándonos a deconstruir socialmente, legalmente y políticamente el prohibicionismo, utilizando instrumentos tan poderosos como la Declaración de los Derechos Humanos o la base científica, para desacreditar a aquellas personas que vulneran nuestra libertad, pues, y cito: “Nos educan para ser subalternos, nos educan para ser dominados, nos educan para aceptar situaciones que jamás se deberían de aceptar”, tras estas emocionantes palabras nos aseguró que podremos contar con Movimiento Contra la Intolerancia (MCI) como fiel aliada y compañera de lucha en esta guerra por la regularización.barr rid 1Le llegó la voz a Barriuso, que comenzó su intervención haciendo una recapitulación de los primeros tiempos del activismo cannábico, rememorando los sonados episodios de los cultivos compartidos de Kalamudia y ARSEC en los años 90, que terminó con la condena por parte del supremo a ARSEC en el año 97 por “delito abstracto”, aunque Kalamudia tuvo mayor fortuna en su reivindicación y, tras el juez archivar la causa, se pudo cosechar la primera plantación de cannabis en estado español con total conocimiento por parte de la policía y judicatura. Tras dos cosechas exitosas más, en 2001 se pasó a buscar una base legal sobre la que poder organizar un sistema de cultivo para poder abastecerse todo el año, con un local, sin ánimo de lucro, siendo todos los miembros mayores de edad…así comenzaron a fraguarse los Cannabis Social Clubs (CSC), naciendo así en 2003 Pannagh. En el año 2005, en plena labor de manicurado y recolección, la cosecha es intervenida, por lo que se les imputa un delito de tráfico de drogas del que en el año 2007, son absueltos, al cumplir con todos los preceptos y valores que hoy en día siguen rigiendo los CSC. Se les devuelve toda la marihuana intervenida, siendo este hecho un gran revulsivo en el mundo cannábico, provocando a raíz del episodio un gran número de nuevos clubes.

Después, dado que entendían, no la legalidad, pues no había (ni hay) una regulación de su situación, pero sí la alegalidad del proyecto, llega una etapa de profesionalización de la organización, en la que se comienza a pagar nóminas, IVA, IRPF, e incluso se presentan algunas denuncias por robo de las plantas, siendo admitidas a trámite, habiendo incluso detenciones; siendo citados a declaración y personándose como testigos de la acusación, ocurriendo estos hechos mientras, envueltos en una loca esquizofrenia legal, se les mantenía una imputación abierta por otro lado. Hasta que en el 2011, tras una operación de seguimiento de varios días, Pannagh es intervenida, quedando el local clausurado y la marihuana, que se encontraba en una nave alarmada y en bolsas herméticas debidamente identificadas, también es requisada.

Llegó el juicio, donde queda estipulado en la sentencia de la Audiencia Provincial que Pannagh cumple escrupulosamente todo que desde un principio decían, resultando imposible probar cualquier práctica deshonesta. La Audiencia Provincial les absuelve del “delito”, pero la fiscalía recurre, siendo acusados además, de integración en un grupo criminal excediendo así la pena de 5 años, por lo que el recurso pasa directamente al Tribunal Supremo. Tribunal que, según palabras del propio Barriuso ya les estaba esperando y como ya se temía, les condena, les condena ignorando todos los precedentes judiciales anteriores y les condena en base al ·”Peligro Abstracto”, propinando así un duro golpe al movimiento cannábico.

Ante lo expuesto, Barriuso sostiene que la sentencia posee un claro impulso político, ya que con la jurisprudencia sentada por el supremo se cierra la vía de la regularización, regularización que ya estaba en marcha en Navarra, Catalunya y el País Vasco, eliminando así al movimiento social y las iniciativas parlamentarias que daban su apoyo.

Nos habló también acerca de la encuesta realizada por la FAD sobre la regulación del cannabis, que arroja el dato de que el 52% de los españoles se posiciona a favor de la legalización de la planta; el 28.2% considera una estupenda iniciativa la de los clubes cannábicos, mientras que más de un 22% alega que “no les molesta”, pero lo más reseñable es que más del 70% de la población entre 25-35 años pide una regulación, resultando muy llamativo el evidente cambio de opinión entre los adultos más jóvenes, pertenecientes ya a otra generación menos “mojigatizada”.BARR IBARREn aquel punto de la charla, Usò declaró abierto un debate, que él mismo comenzó recordando a Esteban la idea que MCI tiene, de crear una ley integral que recoja toda violencia orquestrada o delito de odio, y formulando una pregunta por los cambios a realizar para conseguir un cambio completo del paradigma prohibicionista, atendiendo a modificar la ley de tráfico, la archifamosa ley mordaza, el código penal y otras leyes punitivas no ya hacia las asociaciones, si no para el usuario consumidor. Esteban recogió el testigo de la charla, insistiendo en su concepto de deconstrucción del prohibicionismo señalando un camino que pasa por el avance en materia social, rompiendo así el estigma. Mientras en la vía política, Ibarra sostuvo que el PSOE no podía seguir sosteniendo esa actitud de intolerancia frente al movimiento cannábico, ofreciéndose él mismo como mediador, tendiendo puentes entre el movimiento y el PSOE. Proponiendo la ampliación de la protección a los colectivos basada en el modelo alemán, con una ley general contra la discriminación y una ley integral contra los delitos de odio, que extienda el abanico de colectivos protegidos a “cualquier otro colectivo de personas”, colectivo que podría estar siendo objetivo de vejaciones o crímenes de odio (como el cannábico) y estar quedando impune, pues la judicatura no lo contempla. Como ejemplo, nos puso el de una madre que, harta de la situación de discriminación hacia su hijo, que era continuo objeto de burlas por llevar muñecas al colegio, acudió a él, pero amargamente, la intolerancia por razón de género no se contempla.

Animándonos a establecer un discurso basado en el principio de humanidad, echando mano de todos los tratados internacionales que fortalezcan nuestra posición contra los modelos autoritarios que nuestro país nos ha ido marcando, Ibarra finalizó su intervención.

Se ha formado un grupo de prestigiosos expertos, que se encuentran elaborando una propuesta de regulación de cannabis en el estado español, analizando todos los elementos que atañen al cannabis para una reforma integral que tenga en cuenta cada ley represiva. Barriuso, compartió la visión de Ibarra de la deconstrucción del prohibicionismo, apostando por seguir con la misma vía que hasta ahora ha llevado, sin esconderse, con la cabeza bien alta y con una inaudita determinación, la misma que le llevó a afirmar su gran optimismo pese a todo lo sufrido, pues recibe apoyo desde Bélgica a Uruguay, ya que representa la posibilidad de que miles de enfermos puedan ver paliados, los graves dolores que sufren o para que el ser humano pueda conquistar un pedazo más de libertad que “Papá estado” a diario nos priva. “Primero te ignoran, luego se ríen de ti, luego te atacan, entonces ganas”, con esa atrevida frase del mítico guerrero, Mahatma Gandhi, Barriuso terminó su turno de palabra.

Hay que enseñar a la gente a leer entre líneas, a diseccionar el sensacionalismo y no dejarse llevar por el titular abrasivo, amarillista, que llama a la estigmatización del colectivo o circunstancia protagonista; por eso mismo debemos de utilizar los medios de comunicación digitales, proyectarnos a las nuevas generaciones de jóvenes, mucho más críticos en cuanto a la política prohibicionista y desapegados de la prensa clásica. “Pues las palabras no son las cosas, tal y como sostenía Umberto Eco, las palabras están en la mediación entre la realidad y lo que quieres comunicar”.

Martín insistió en la perseverancia que los cannábicos deben de tener, siempre sin negar la realidad, normalizando la sustancia y tratándola como si de alcohol se tratase, gestionando los riesgos que obviamente la marihuana posee. Desde luego que hay gente que conduce fumada, y borracha también y no por ello se arroja napalm sobre los viñedos. Por supuesto que no es ni sano, ni discutible el que un chaval de 14 años se fume un porro antes de entrar en el instituto, al igual que ningún padre con dos dedos de frente querría ver a su hijo borracho a las 8 de la mañana.barr jc ridSobre Regulación Responsable Barriuso manifestó sus dudas, recordando que cualquier plataforma que pretenda ser eficaz ha de respetar los principios de transparencia, participación y representatividad; calificandola de una medida muy positiva, pero sobre la que vislumbra unas carencias que, a su juicio han de solucionarse si quiere ser el movimiento unitario por excelencia . Por otro lado, señaló la deriva de varios clubes cannábicos que han provocado una tremenda alarma social por sus malas prácticas, recordando que en el movimiento ya no poseen todos el mismo carácter, habiendo divergencias en la manera de escoger el camino a seguir; habiendo distintos modelos planteados, muy legítimos en sus intereses, pero que no son el modelo FAC; lo que le llevó a manifestar su preocupación sobre si ahora que se está “acariciando con la punta de los dedos” la regulación, otro con una ingeniería más potente pueda venir y echar por tierra 20 años de activismo. Sobre el Movimiento Asociativo Cannábico manifestó su convicción de la necesidad de refundación del mismo, replanteando la base legal, la base humana, aunar fuerzas y siempre que sea con criterio de representatividad, participar de toda plataforma que pueda beneficiar y converger.

Se habló a continuación sobre cómo ve un hipotético escenario de regulación de cannabis donde apuesta por un escenario mixto donde coexistiría el autocultivo, cultivo asociativo autogestionario y el circuito comercial, donde habría que tomar alguna medida proteccionista para las asociaciones, y establecer revisiones periódicas que prueben la efectividad de esos modelos. Donde Martín aboga por, con algunas modificaciones, el modelo uruguayo. Donde podría coexistir esas tres formas de consumo.

Cerró la charla un diálogo entre Esteban y Barriuso sobre el movimiento de radios libres, donde Esteban militó activamente y Barriuso también formó parte de él. Esteban hizo hincapié en fomentar la unión y estrechar lazos, ya que el asociacionismo se sustenta en el voluntariado, en una gran fuerza de base y así, poder plantar cara a los previsibles grandes intereses de empresas que se encuentran interesadas en meter mano, tal y como ocurrió con el movimiento de radios libres. No supieron adaptarse a los nuevos rivales, hubo una enorme lucha por las radios libres, lucha de la que no quedó absolutamente nada; una vez se consiguió abrir la frecuencia otras empresas se aprovecharon de la circunstancia, entrando ellas con licencias oficiales. Las radios libres no quisieron adaptarse a los nuevos tiempos, con el miedo a pervertirse terminaron condenándose a desaparecer. Una lección muy util para el movimiento social cannábico.

Quisiera terminar el artículo con las bonitas palabras que Esteban Ibarra nos dedicó citando a Primo Levi: “¿Quién si no tú, cuándo si no ahora, y cómo si no juntos?” Así es cómo, señores, debemos de luchar por la regularización.”rid pre

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