a cannabis society

El orden cósmico

JOEP OOMEN | Las últimas noticias desde España son alarmantes. El movimiento de los Cannabis Social Club, que al principio luchaba por obtener la libertad de cultivar, parece estar en una situación donde algunos tienen la libertad de vender, mientras el acto de cultivar cannabis para consumo personal aún puede ser perseguido.

El principal objetivo de las personas que formaron los clubes era mostrar a la opinión pública y a las autoridades que es posible crear una alternativa al mercado ilegal. Esa alternativa debería responder al interés por la salud y seguridad pública, así como por los derechos y las necesidades de los consumidores y productores.

Gracias al relativo margen de libertad que se creó con la absolución de los primeros Cannabis Social Clubs, otras personas se han unido al movimiento con intenciones diferentes de las que tuvieron los que lo empezaron. Esas personas están mayoritariamente interesadas en las posibilidades de distribuir cannabis de una modo comercial.

Aunque en un principio no habría nada en contra de la producción y distribución de cannabis, esta no es la razón por la cual se han establecido los Cannabis Social Club. Los grupos de personas que forman un Cannabis Social Club quieren tener el control de la producción de cannabis saludable (o sea biológica), a un precio honesto que cubra los esfuerzos de cultivadores y distribuidores. Quieren declarar a la sociedad que cultivar cualquier planta natural para consumo personal debería ser un derecho humano incuestionable. Los Cannabis Social Club están pensados como una herramienta para las personas, no para los emprendedores.

El carácter original de transparencia y sin ánimo de lucro de los Cannabis Social Club es crucial para tener éxito en convencer a los media, a la opinión pública y a las autoridades de la bondad de esta herramienta. Una herramienta que busca aplicar la esencial lección de 100 años de prohibición global sobre las drogas: el control de las sustancias potencialmente dañinas debería estar basado en la protección de las personas, no de los beneficios.

¿Por qué es tan difícil permanecer en la original lucha por la libertad de cultivar? ¿El capitalismo se ha introducido en el ADN de nuestra sociedad a un nivel tal que hasta un movimiento de activistas cannábicos se puede disgregar a causa del cebo del beneficio económico? ¿La inevitable conclusión es que también los consumidores de cannabis actúan sobre todo como clientes, sin la capacidad de organizarse entre ellos? ¿Estamos demasiado habituados a obedecer a un régimen que está diseñado para servir a los intereses del estado o bien a los de las compañías privadas?

El cannabis ha estado junto a nosotros durante mucho más tiempo que el capitalismo. El consumo de cannabis ha sido crucial para entender que cualquier orden que no sea en acuerdo con el equilibrio de la naturaleza, en la cual cada criatura es importante y preciosa, está condenado al fracaso. En otras palabras: cualquier orden que no es cósmico es desorden.

Sobre el autor

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Joep Oomen

 Coordinador y cofundador de ENCOD y de la belga Trekt Uw Plant, es además periodista y responsable de la organización de campañas de información y acciones. (+)

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